Querida Mariana:

El viernes en el Centro de Convenciones de Chetumal, asistí a tu 3er informe de actividades como presidenta honoraria del DIF Quintana Roo.

Te conozco desde chiquita, es decir, desde hace un par de décadas, por lo tanto me pone la piel chinita ser testigo de tus triunfos.

Con un vestido diiivino, guapa, segura, con porte y mucha clase fue como te paraste ante tu público más crítico; a los políticos, empresarios, candidatos,  líderes de opinión, hoteleros, periodistas, socialités, a todos, nos dejaste atónitos. Con un dominio perfecto del escenario y de  los high heels, nos hablaste de la ley de los derechos de niñas, niños y adolescentes, del pacto X por la infancia, de los foros de participación infantil y de los 70 procesos de adopción plena. Volaron los minutos, y casi sin darme cuenta nos narraste desde las aulas de educación inicial indígena hasta la casa hogar de la Fundación Palace.

Con la voz entrecortada le agradeciste a Jesús Rodríguez, tu director del DIF Estatal, a tu hermana Paola Zorrilla, a tus papás, Luis Zorrilla  y Rosy Erales; a tu esposo, Roberto  Borge –nuestro gober-  la oportunidad que te brindó al permitirte vivir esta experiencia de vida.

Al escucharte,  a mí y a muchas personas se nos hizo un nudo en la garganta, nos quebramos  al oír la emoción en tus palabras, confieso que se nos salieron las lágrimas y… juro que hasta olvidamos las horas manejadas en la carretera.

¿Sabes? si cierro los ojos puedo verte  de niña con tus amigas, vestida con tu traje de ballet… O como una tenaz colaboradora de la marca Louis Vuitton, si los abro veo la realidad, observo cómo te convertiste en una luchadora, en una mujer que con una sonrisa, disciplina  y a base de tenacidad, creó un ejército de voluntades con las  presidentas de los DIF municipales.

Tus hijas, Roberta y Paulina, tienen  como mamá a un icono, eres un  mujerón, un ejemplo a seguir. Seguramente ellas al igual que yo (y que muchos más) nunca olvidarán que hace unos meses, el día que llovió mucho en Chetumal, saliste personalmente a ayudar a los ciudadanos, caminaste inundaciones, recorriste comunidades marginadas de la zona sur. Demostraste -una vez más- de qué estás hecha.

Has trabajado todos los días, incansablemente has caminado el territorio de nuestro Estado, Cruz Roja, Michou y Mau, Grupo Desafío, Asociación Gilberto, el patronato de Bomberos, y muchos voluntariados más, ahora forman parte de ti y tú de ellos. Estoy segura que nuestras maestras del Colegio Británico, Miss Guille y Miss Silvia nunca imaginaron que  llegarías tan lejos.

Al terminar tu discurso dijiste que esperabas haber estado a la altura, Mariana, mi querida primera dama, lo que anhelo, es que Quintana Roo esté a tu altura.

Recibe  mi total admiración y respeto,

Anita

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